SAMURAI
(サムライ)
En la tradición japonesa, el bushidō (武士道) es un término traducido como "el camino del guerrero". Muchos samurái (o bushi) entregaban sus vidas al bushidō, un código estricto que exigía lealtad y honor hasta la muerte. Si un samurái fallaba en mantener su honor podía recobrarlo practicando el seppuku (suicidio ritual).
El bushidō es un código ético particular. Se dice que desde pequeño se les inculcaban a los japoneses de la clase dirigente incluso antes de que se despegaran del pecho de la madre. Este código moral es traducido como "Camino del Guerrero" y tiene dos principales fuentes:
La primera de ella es el Budismo. El Budismo otorgaba al guerrero (Bushi) un estoicismo pleno y tenaz que acompañaba al samurai hasta los últimos días de su vida. Éste era amigo de la muerte y confiado en el destino, ofreciendo en su carácter un total desprecio a aquellos samuráis que carecían de aplomo a la hora de morir. "Cualquiera puede introducirse en lo más reñido de la batalla y morir. Es fácil para un patán, pero para un samurái es verdadera decisión justa en la ecuanimidad, y un verdadero valor saber vivir cuando ha de vivir, y morir cuando ha de morir", exclama el Príncipe de Mito. El budismo ofrecía al Bushidō un método de contemplación que subyacía a un fenómeno que ponía al guerrero en armonía con el absoluto.
Por otro lado el shintoísmo daba valores éticos de afinidad y amor por todas las cosas vivas, y una profunda enseñanza en su aspecto más tradicional de la lealtad para con el soberano. El shintoísmo creía en la pureza de lo innato con lo que no había en él cabidad para el pecado original. Las obras de Mencio y Confucio eran las principales enseñanzas para los jóvenes samuráis y un interesante tema de resolución para asuntos mayores.
Por otra parte, uno de los sabios de la filosofía china fue Wan Yang Ming, quien influyó en las mentes de todos los samuráis no cansandose de repetir: "Hablar y hacer son lo mismo".
Las férreas doctrinas que se desprenden del bushidō propiciaron el trato brutal y denigrante que las autoridades japonesas otorgaron a los prisioneros de guerra, tanto civiles como militares, durante la Segunda Guerra Mundial. Una de las cosas que enseña el bushido es el absoluto desprecio por el enemigo que se rinde, puesto que esto es un deshonor que hace preferible la muerte.
Occidente ve con romanticismo esta filosofía, así como lo hace con muchas otras nacidas en oriente (el budismo bajo muchas de sus formas y escuelas). No obstante, muchos maestros de hoy ven el bushido actual como una forma evolucionada de su original propósito guerrero; el maestro Morihei Ueshiba, también conocido como O'Sensei divulgó un nuevo estilo de ver el bushido donde el combate puede entenderse como una forma de vida armónica a través del aikido o camino de la energía en armonía. En esta arte marcial la filosofía del bushido se funde con un pensamiento más civilizado, donde la tolerancia es una estrategia y a la vez una forma complementaria y fluida de combate, la que permite conocer al oponente venciéndolo en su propio terreno y sin causar daño físico, con el consiguiente respeto que puede llegar a significar en la mente de un "enemigo" racional, todo esto sin dejar de ser bushido.
El bushido visto desde el punto de vista del aikido funda su base en la idea de que un samurái podía vencer a un enemigo sólo con estrategia e inteligencia y sin necesidad de desenvainar la espada.
El bushidō es un código ético particular. Se dice que desde pequeño se les inculcaban a los japoneses de la clase dirigente incluso antes de que se despegaran del pecho de la madre. Este código moral es traducido como "Camino del Guerrero" y tiene dos principales fuentes:
La primera de ella es el Budismo. El Budismo otorgaba al guerrero (Bushi) un estoicismo pleno y tenaz que acompañaba al samurai hasta los últimos días de su vida. Éste era amigo de la muerte y confiado en el destino, ofreciendo en su carácter un total desprecio a aquellos samuráis que carecían de aplomo a la hora de morir. "Cualquiera puede introducirse en lo más reñido de la batalla y morir. Es fácil para un patán, pero para un samurái es verdadera decisión justa en la ecuanimidad, y un verdadero valor saber vivir cuando ha de vivir, y morir cuando ha de morir", exclama el Príncipe de Mito. El budismo ofrecía al Bushidō un método de contemplación que subyacía a un fenómeno que ponía al guerrero en armonía con el absoluto.
Por otro lado el shintoísmo daba valores éticos de afinidad y amor por todas las cosas vivas, y una profunda enseñanza en su aspecto más tradicional de la lealtad para con el soberano. El shintoísmo creía en la pureza de lo innato con lo que no había en él cabidad para el pecado original. Las obras de Mencio y Confucio eran las principales enseñanzas para los jóvenes samuráis y un interesante tema de resolución para asuntos mayores.
Por otra parte, uno de los sabios de la filosofía china fue Wan Yang Ming, quien influyó en las mentes de todos los samuráis no cansandose de repetir: "Hablar y hacer son lo mismo".
Las férreas doctrinas que se desprenden del bushidō propiciaron el trato brutal y denigrante que las autoridades japonesas otorgaron a los prisioneros de guerra, tanto civiles como militares, durante la Segunda Guerra Mundial. Una de las cosas que enseña el bushido es el absoluto desprecio por el enemigo que se rinde, puesto que esto es un deshonor que hace preferible la muerte.
Occidente ve con romanticismo esta filosofía, así como lo hace con muchas otras nacidas en oriente (el budismo bajo muchas de sus formas y escuelas). No obstante, muchos maestros de hoy ven el bushido actual como una forma evolucionada de su original propósito guerrero; el maestro Morihei Ueshiba, también conocido como O'Sensei divulgó un nuevo estilo de ver el bushido donde el combate puede entenderse como una forma de vida armónica a través del aikido o camino de la energía en armonía. En esta arte marcial la filosofía del bushido se funde con un pensamiento más civilizado, donde la tolerancia es una estrategia y a la vez una forma complementaria y fluida de combate, la que permite conocer al oponente venciéndolo en su propio terreno y sin causar daño físico, con el consiguiente respeto que puede llegar a significar en la mente de un "enemigo" racional, todo esto sin dejar de ser bushido.
El bushido visto desde el punto de vista del aikido funda su base en la idea de que un samurái podía vencer a un enemigo sólo con estrategia e inteligencia y sin necesidad de desenvainar la espada.
Siete virtudes:
En su forma original, se reconocen en el bushidō siete virtudes asociadas:
義 - Gi - Rectitud (decisiones correctas)
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
勇 - Yuu - Coraje
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
仁 - Jin - Benevolencia
Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
礼 - Rei - Respeto
Los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.
誠 - Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
名誉「名譽」 - Meiyo - Honor
El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
忠 - Chuu - Lealtad
Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
義 - Gi - Rectitud (decisiones correctas)
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
勇 - Yuu - Coraje
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
仁 - Jin - Benevolencia
Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
礼 - Rei - Respeto
Los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.
誠 - Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
名誉「名譽」 - Meiyo - Honor
El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
忠 - Chuu - Lealtad
Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
EL SAMURAI
(サムライ
(サムライ
Samurái (侍 o en ocasiones 士) es un término comúnmente utilizado para referirse a los guerreros del Japon antes que este país iniciara un proceso de industrialización; su significado es "servir". Un término más adecuado es bushi (武士), que significa literalmente "hombre de guerra", cuyo uso data del periodo edo. Sin embargo, ahora es común que la palabra samurái se refiera a la aristocracia militar y no, por ejemplo, a los asshigaru o soldados de infanteria reclutados de entre los campesinos; el significado de Ashigaru es "pies ligeros", debido a que portaban una armadura liviana; su arma principal era el Yari (lanza). El samurái que no tiene vínculos con un clan o un daimyo es conocido como ronin, "hombre ola".
Se daba por sentado que los samurai eran muy ilustrados y cultos, y con el pasar del tiempo, perdieron sus deberes militares durante el shogunato tokuwuaya. Al finalizar la era Tokugawa, los samurái devinieron en funcionarios civiles de los daimyo y sus espadas sólo cumplían propósitos ceremoniales. Las reformas de la restauracion Meiji, acaecidas a fines del siglo XIX, abolieron a los samurái como clase militar, tendiendo a un ejército más occidentalizado. En el Japón de nuestros días, aún sobrevive elBushido, el estricto código de los samurái, así como muchos otros aspectos de su estilo de vida.
Se daba por sentado que los samurai eran muy ilustrados y cultos, y con el pasar del tiempo, perdieron sus deberes militares durante el shogunato tokuwuaya. Al finalizar la era Tokugawa, los samurái devinieron en funcionarios civiles de los daimyo y sus espadas sólo cumplían propósitos ceremoniales. Las reformas de la restauracion Meiji, acaecidas a fines del siglo XIX, abolieron a los samurái como clase militar, tendiendo a un ejército más occidentalizado. En el Japón de nuestros días, aún sobrevive elBushido, el estricto código de los samurái, así como muchos otros aspectos de su estilo de vida.
Armas

Los samurái contaban con un amplio arsenal. Siempre se dice que el alma de un samurái se encontraba en la katana que portaban. En ocasiones, se representa al samurái como un guerrero totalmente dependiente de su katana para combatir. Sin embargo, ésta es una diferencia que guarda relación con la importancia de la ballesta en la Europa medieval
y lo que representa una espada para un caballero: se trata más bien de un símbolo de status y no de un arma tan importante para el samurái. Al cumplir los 15 años, en una ceremonia conocida como Genpuku (元服), el niño recibía un nombre de adulto y se convertía en samurái. Esto le daba derecho a portar una katana, aunque ella comúnmente estaba asegurada con cuer
das para evitar su desenvaine accidental. Katana y wakizashi juntos eran conocidos como daisho, que significa, literalmente, grande y pequeña. El hecho de estar sujeta con amarres complicados para evitar el desenvaine accidental se debía a la creencia de que un portador de sables (katana) era un señor dador de vida o muerte; si se desenvainaba un sable se debía usar, y se decía que el alma de un sable reclamaba una víctima en compensación de "haberlo despertado" (desenvainado).
El arma comúnmente utilizada por el samurái era el yumi o arco y mantuvo tal privilegio durante siglos, hasta la llegada de la pólvora y el rifle en el siglo XVI (No obstante muchos samurai se negaban al uso de armas de fuego, ya que lo consideraban un deshonor). Un arco compuesto de estilo japonés era un arma poderosísima. Su tamaño le permitía emplear varios proyectiles, como flechas en llamas o flechas de señalización, con gran precisión en distancias desde 50 hasta 100 metros, así dar exactamente en el blanco no era importante. Se empleaba generalmente de pie tras un tedate (手盾), que era un muro de bambú móvil y de gran tamaño, pero también se le podía utilizar mientras se montaba a caballo.
Otra arma del samurái era el wakizashi, espada de menor tamaño que la katana (60 cm aprox.) que utilizaban como arma auxiliar.
También considerada arma importante, el tanto era un cuchillo que servía para proteger el honor de su portador, utilizado para ejecutar el suicidio ritual (Seppuku).
El arma favorita de las esposas de los samurai fue por mucho tiempo la Naginata, que era una especie de cimitarra árabe unida a un poste de unos dos metros.
y lo que representa una espada para un caballero: se trata más bien de un símbolo de status y no de un arma tan importante para el samurái. Al cumplir los 15 años, en una ceremonia conocida como Genpuku (元服), el niño recibía un nombre de adulto y se convertía en samurái. Esto le daba derecho a portar una katana, aunque ella comúnmente estaba asegurada con cuer
das para evitar su desenvaine accidental. Katana y wakizashi juntos eran conocidos como daisho, que significa, literalmente, grande y pequeña. El hecho de estar sujeta con amarres complicados para evitar el desenvaine accidental se debía a la creencia de que un portador de sables (katana) era un señor dador de vida o muerte; si se desenvainaba un sable se debía usar, y se decía que el alma de un sable reclamaba una víctima en compensación de "haberlo despertado" (desenvainado).El arma comúnmente utilizada por el samurái era el yumi o arco y mantuvo tal privilegio durante siglos, hasta la llegada de la pólvora y el rifle en el siglo XVI (No obstante muchos samurai se negaban al uso de armas de fuego, ya que lo consideraban un deshonor). Un arco compuesto de estilo japonés era un arma poderosísima. Su tamaño le permitía emplear varios proyectiles, como flechas en llamas o flechas de señalización, con gran precisión en distancias desde 50 hasta 100 metros, así dar exactamente en el blanco no era importante. Se empleaba generalmente de pie tras un tedate (手盾), que era un muro de bambú móvil y de gran tamaño, pero también se le podía utilizar mientras se montaba a caballo.
Otra arma del samurái era el wakizashi, espada de menor tamaño que la katana (60 cm aprox.) que utilizaban como arma auxiliar.
También considerada arma importante, el tanto era un cuchillo que servía para proteger el honor de su portador, utilizado para ejecutar el suicidio ritual (Seppuku).
El arma favorita de las esposas de los samurai fue por mucho tiempo la Naginata, que era una especie de cimitarra árabe unida a un poste de unos dos metros.
Historia
(ORIGEN DEL SAMURAI)
En el período Heian, la palabra saburai se empleaba para referirse a los guardias del palacio imperial que portaban espadas. Los saburai, antecesores de lo que actualmente conocemos como samurái, contaban con el auspicio de un señor a quien servían y éste les proveía con el equipo necesario. Además, a los saburai se les obligaba a mejorar sus habilidades marciales permanentemente.Sin embargo, las verdaderas tropas del emperador eran apenas grupos de conscriptos asignados a las distintas provincias del Japón para enfrentar guerras o rebeliones. Se basaban en las tropas continentales chinas y estaban conformadas por un tercio de los hombres adultos capaces de trabajar. Sin embargo, a diferencia de las tropas de palacio, cada soldado debía proveerse por su cuenta de equipo y sustento.
A principios del período Heian, aproximadamente a fines del siglo VIII y en los primeros años del siglo IX, el emperador Kammu buscó la consolidación y expansión de su imperio en la región septentrional de Honshu. Envió a sus tropas a someter la rebelión de los Enishi (antecesores de los Ainu), lo que fracasó debido a la falta de motivación y disciplina de combate de los soldados. Entonces, el emperador presentó el título de shogun y empezó a delegar el sometimiento de los Enishi a los poderosos clanes regionales.
Estos clanes se derivaron de los grupos de granjeros que, debido a la tiranía de los magistrados designados por el imperio para gobernar los territorios y recolectar impuestos, decidieron seguir la vía armada y protegerse. Con entrenamiento en equitación y arquería, el emperador les convirtió en la fuerza que empleaba únicamente para someter a los rebeldes, mientras las tropas imperiales eran disueltas por completo. Ya a mediados del período Heian, adoptaron las armas y armaduras de estilo japonés y sentaron las bases del bushido.
Durante las etapas posteriores del período feudal, la era en que los samurái dominaron, el título de yumitori ("arquero") se mantuvo como un grado honorífico para los guerreros resueltos, a pesar de la importancia que había adquirido la esgrima. Kyujutsu, la Arquería japonesa, aún es parte importante de Hachiman, el dios de la guerra.



1 comentario:
SAludos y suerte en tus exámenes
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